Por DAVID WESSEL
Uno puede complicar un pronóstico económico, o lo puede simplificar. Hagámoslo simple.
¿Cómo está la economÃa estadounidense? Mejor.
¿Cuál es el pronóstico a corto plazo? Nublado.
¿Qué hará la Reserva Federal de Estados Unidos al respecto? Eso depende de si esas nubes ceden paso a cielos despejados o empieza a llover de nuevo.
La economÃa de EE.UU. aún no está bien. El desempleo está en 7,5%, y serÃa más alto si no se hubieran salido tantos de la fuerza laboral. Los salarios de muchos que sà tienen trabajo se han estancado.
No obstante, la economÃa mejora gradualmente. La confianza del consumidor se encuentra en un máximo de cinco años y las nuevas solicitudes de prestaciones por desempleo en un mÃnimo de cinco años. En los últimos seis meses, las empresas han agregado 200.000 empleos al mes. Eso no es suficiente para reducir rápidamente la tasa de desempleo, pero es mejor que los 140.000 que sumaba cada mes el semestre previo.
Las ventas de autos y camionetas subieron 7% frente al año pasado y la mayor parte del incremento provino de vehÃculos fabricados en EE.UU. El último Ãndice Case-Shiller de precios de viviendas, aunque lejos de su máximo previo a la crisis, está 10% por encima de su nivel del año pasado. Además, los Ãndices bursátiles acumulan un alza de más de 15% en lo que va del año. Y algunos analistas ven la reciente alza en los rendimientos de la deuda del Tesoro como una señal tradicional del mercado de que la economÃa está mejorando.
SÃ, los amplios recortes de gastos gubernamentales y los aumentos de impuestos que entraron en vigor a principios del año están deprimiendo los gastos del consumidor. Y, sin dudas, el caos en Europa está dañando las exportaciones de EE.UU. A pesar de eso, el resto de la economÃa estadounidense está sorprendentemente bien.
Entonces, ¿significa que los problemas finalmente han concluido? ¿Podemos confiar en que se avecinan un crecimiento más veloz y niveles normales de desempleo?
Desafortunadamente, no.
Los pronosticadores prevén que el crecimiento del segundo y tercer trimestres será más lento que el 2,5% inicialmente reportado para el primer trimestre (luego revisado a 2,4%).
Un motivo es que la economÃa todavÃa no ha sentido por completo la presión de los recortes del gasto público. De hecho, William Dudley, presidente del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, afirma que un factor particularmente importante en los próximos meses será “lo bien que la economÃa supera el considerable lastre fiscal”.
Otra preocupación es que el reciente vigor del consumo, impulsado por titulares optimistas sobre la bolsa y el repunte de los precios de las viviendas, probablemente no continúe sin un aumento en los ingresos familiares; apenas se mantienen a la par de la inflación. La mayor confianza de las empresas y los consumidores estadounidenses es vulnerable a todo tipo de posibilidades que están lejos de ser remotas: la volatilidad de la bolsa, los tropiezos de Europa, China o Japón, otra pelea en torno al lÃmite de endeudamiento de EE.UU. o pasos en falso de la Fed.
Entonces, ¿dónde deja esto a la Fed? Mientras que Washington se inquieta por el lento crecimiento económico, el banco central ha intentando hacer algo al respecto. Ha hecho una promesa extraordinaria de mantener las tasas de interés cerca de cero incluso después de que la economÃa repunte. Y afirma que seguirá inyectando US$85.000 millones al mes en la economÃa “hasta que el panorama en el mercado laboral haya mejorado sustancialmente”.
El más reciente pronóstico de la Fed es que el clima nublado se volverá parcialmente soleado más adelante en el año o a principios del próximo. No obstante, tras tantas lluvias en los últimos años, los funcionarios de la Fed no están completamente seguros de su proyección. En retrospectiva, varios miembros quisieran haber hecho más antes.
Aunque algunos funcionarios de la Fed están listos para reducir la compra de bonos ahora, la mayorÃa no están convencidos. Quieren ver si la economÃa sigue mejorando en los próximos meses antes de decidir si es hora de disminuir el ritmo de la compra de bonos.
A la Fed le está costando trabajo comunicar este mensaje: “PodrÃamos disminuir nuestra compra de bonos más adelante este año, pero sólo si las cosas salen como esperamos, y no estamos nada cerca de elevar las tasas de interés”.
Nadie está satisfecho cuando la respuesta es “depende”, incluso si es asÃ.
La economÃa de EE.UU. aún no está saludable, pero (a diferencia de Europa) está mejorando.




























